¿No te inspira con su muerte?

Murió en su patria libre, amado por sus amigxs y odiado por sus enemigxs. Odiado por lo bien que le salían las cosas y por morirse a la suya. Y eso si que amerita ojos de venado.

Amado y odiado por libre y consecuente con huevos de acero que pueden ser infinitamente criticables pero que lo prueban pragmático.

Una cosa menos lo diferencia de las otras leyendas de la revolución. Lo sobreviven su lado obscuro y también los triunfos de los que es parte. Décadas de constancia en un proyecto y una visión que rindió frutos evidentes durante el trayecto y aciertos y errores cometidos al volante en una proporción que, en perspectiva, dejan un record destacable.

Muerte: final de una vida y no derrota, de ninguna manera derrota si no es competencia pues.

Ausencia también como toda muerte pero también exitosa pues no se cae con ella lo construido.

Cuanto mejor entendamos su visión y cómo lo ayudó a ver y entender el mundo mejor podremos seguir su ejemplo de estratega. En escalas geopolíticas y sociales también.

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