Llegué de noche a la ciudad de Guatemala porque el camión se descompuso y estuvimos un par de horas varados en la carretera, no estuvo mal excepto porque algunxs pasajerxs se pusieron muy pesadxs. Para mi estuvo muy bien porque no tenía ninguna prisa, tuve tiempo de leer mucho y de pensar mucho en mi viaje, me di cuenta de que más allá de las vueltas, las demoras y la nalgas planas me gusta viajar por tierra, me gusta ver el paisaje que va cambiando en la ventana del camión  y cómo varía también la gente a mi alrededor. A través de esto he podido ver cómo se conectan entre si los lugares que he recorrido y los efectos de estas conexiones en los puntos de llegada o paso que voy encontrando.
Me alegra mucho dame cuenta, viajando en camión, de que la mayoría de la tierra que he recorrido no está cubierta por construcciones si no que es verde aunque en muchos casos enferma de monocultivo.
Me doy cuenta también de que una de las gracias de este viaje es que como empezó como otra cosa y lo estoy haciendo sin prisas veo lugares muy distintos, no he pasado por muchos puntos turísticos pero he visto cosas maravillosas y conocido a gente fantástica. No podré competir en la carrera de postales visitadas porque hice mi viaje personalizado, tengo mis propias postales lugares personales y momentos mágicos sin cámaras ni souvenirs.
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