Si, nos perdimos en el mar, bueno, en realidad sabíamos perfectamente dónde estábamos y la costa estaba muy cerca y a la vista, pero no era tan fácil llegar. También me di un bruto tatemón de patas con el sol porque no me puse nada. Pero el punto es que llegamos a los headquarters de la reserva marina y terrestre de caye caulker, que todavía no estoy seguro de si está en caye caulker o en ambergris caye, la cosa es que remamos (con lxs amigxs del camión) como cuatro horas entre ida y vuelta y que conocimos esta reserva que es un lugar maravilloso en el que viven tres guardabosques, dos para el agua y uno para la isla y que básicamente viven de la isla “just living of the island” como nos dijo Ferguson, el guardián de la isla que nos recibió, nos dedico amablemente su tiempo para platicar y nos dio agua, que en ese momento fue la mayor de las bendiciones (además de que no esperaba que le pagáramos por ella lo cual fue maravilloso porque en caye caulker todo son negocios en precios para gringos).
Esta reserva es un lugar maravilloso en que la gente puede llegar y es libre de acampar, cocinar, hacer parrilladas y lo que sea con respeto a los guardabosques del fisheries Office que lo cuidan.
Ellos viven básicamente de lo que pescan desde el muelle y, por ejemplo, captan agua de lluvia que es más que suficiente para sus usos básicos. Y usan celdas solares para tener electricidad.
Como dijo Ferguson, hay horas brutales en que no hay viento y los mosquitos hacen de las suyas, pero es un lugar muy bello y se ve que se ha adaptado a vivir tres semanas ahí por una en Belice city. La isla les da lo suficiente pero nada más así que es un lugar muy tranquilo pero con el lujo de ser naturalmente maravilloso.
Lo de la quemada es importante porque aunque salimos de caye caulker temprano llegamos a la reserva casi al medio día y ya que pudimos bajar el ritmo a la vibra del lugar entendimos que no nos podríamos ir hasta que bajara el sol así que pasamos todo el día echando la hueva y protegiéndonos del sol hasta que bajo y pedimos emprender el regreso que también nos tomó un poco más de una hora. Fue muy bonito estar en un lugar precioso donde descansar y relajarnos sin prisa y simplemente parar por un rato. El muelle tenía una palapa hecha de hojas de Palma al final que fue nuestro punto de descanso durante el día, además de la vista hermosísima, ahí corría la brisa del mar y estábamos a la sombra. Es notable lo poco que necesitamos para pasar un día maravilloso.
Desde hace rato había pensado que Belice iba a ser mi punto de retorno y creo que es hora de empezar lo que será mi ruta de regreso que pasa por Guatemala, sancris y Oaxaca, por lo menos.
Estoy muy agradecido con toda la gente que de una manera u otra me acompañó a lo largo de éste mes y con la naturaleza y los lugares que nos otorgó. He aprendido mucho, dejo de buscar algunas cosas que me impulsaron a empezar el viaje y agradezco las enseñanzas y momentos maravillosos que llegaron sin buscarlos.

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