Hoy terminamos el curso de buceo en cuevas, ya soy capaz de visitar el interior inundado de la tierra y salir de él (la segunda parte es la difícil) hoy visitamos C1 que es otra parte del mismo sistema de la quebrada que kilómetro 1, que buceamos ayer.
La caminata por la selva fue un poco más tranquila porque el camino estaba ligeramente más usado pero a diferencia de ayer tuvimos que esquivar obstáculos altos, un alambre de púas que no nos causó mayor complicación y un tronco que creció torcido y cruzaba la senda. Este tronco requería que nos agacháramos para pasarlo y con los tanques dobles en la espalda y mi altura, de regreso de bucear toqué con él con las válvulas de los tanques y me fui al suelo, afortunadamente pude acomodarme para caer de lado que es mejor que sobre el equipo que habría hecho que quedará como tortuga volteada o abajo de él que habría sido muy doloroso y me podría haber lastimado. No me pasó nada, ni un raspón, pero fue un momento intenso.
La entrada a la cueva estaba un poco más limpia que la de kilómetro 1 pero levantamos muchísimo sedimento al entrar al agua así que los primeros tres metros fueron como bucear en chocolate. Ya abajo nos esperaba una vista espectacular. Resulta que el ojo de agua por el que entramos estaba rodeado por otros sin entradas, pero uno de ellos se conectaba a la cueva por un huequito invisible desde la superficie pero que dejaba entrar los rayos del sol. Desde abajo pudimos ver una montaña de sedimento en cuya cima brillaban los rayos del sol iluminando toda su trayectoria a través del agua cargada de partículas suspendidas. Lo más parecido que puedo encontrar a esto en el mundo aéreo es la imagen del sol cuando se cuela por una rendija entre las nubes pero falta agregarle el factor de que estábamos buceando en la oscuridad más profunda que conozco.
C1 es una cueva llena de ramificaciones y esto hace más complicada la navegación que además debíamos registrar en nuestra tablilla de escritura cada vez que pasábamos una intersección de líneas o saltábamos de una línea a otra. Estos cambios de dirección requieren protocolos específicos que pueden ser tan simples como poner una de las marcas que llevamos con este fin para marcar el camino del que venimos o tan complejas como conectar con uno de nuestros carretes dos líneas ya tendidas y marcar nuestra dirección en ambos extremos además de dejar marcas indicando quienes pasamos por ahí.
Otra vez pasamos por haloclinas espectaculares y además pudimos ver enormes cantidades de fósiles, caracoles petrificados y huesos de tortuga, además de enormes cantidades de hongos fosilizados en la roca que se descompusieron y dejaron atrás un molde con su forma. Los huesos de tortuga también estaban fosilizados y eran parte de la roca, son impresionantemente planos y no supe lo que eran hasta que me lo explicó Rafa a la salida del buceo.
La cueva es muy estrecha y eso la hacia más difícil de recorrer, sin embargo pasamos 40 minutos nadando hacía adentro y pudimos avanzar un gran trecho. Como el techo es muy bajo hubo partes donde fue inevitable avanzar dentro de la haloclina y necesitaba bajar la mano y la cabeza para ver mis instrumentos. Es impresionante poder estar tan lejos de la superficie a tan sólo seis metros de profundidad.
Después del buceo y de mi aterrizaje forzoso nos fuimos a revisar los exámenes teóricos y cerramos el curso.
Aquí terminó mi entrenamiento en buceo en cuevas y estoy muy feliz y conmovido por todo lo que viví en estos diez días. Estoy muy agradecido con mis compañeros de curso Enrique, Francisco Llamas y Rafael López además de tenerle gran admiración, cariño, y gratitud a Germán Yáñez, que nos compartió su experiencia en éstas cuevas, muchas de las cuales exploró él mismo por primera vez. Al ver su trabajo me queda claro que por demandante y complicado que haya sido el curso que tomé es sólo el principio de un largo aprendizaje para poder conocer y explorar el laberinto subterráneo que recorre gran parte de la tierra bajo nuestros pies.
Estoy muy feliz de haber tenido la oportunidad de aprender estás técnicas nuevas y empezar a conocer éste mundo y le agradezco enormemente a Yuri Yerye, mi mentor en el mundo del buceo que, además de ofrecerme esta gran oportunidad, me ha guiado y acompañado en la mayoría de las aventuras subacuáticas en que me he involucrado.
A lo largo del curso pude echar un vistazo al mundo secreto de los sistemas acuáticos subterráneos, me quedo con imágenes maravillosas y con la certeza de que lo que pude conocer es sólo un vistazo de un universo vastísimo que se extiende más allá de lo que puedo comprender y cuyas maravillas rebasan mi imaginación.
Después de visitar tres cueva diferentes entiendo que cada una es única y maravillosa así que no me alcanzaría la vida para ver todo lo que este mundo contiene pero además he visto lo delicado y complejo que es nuestro planeta por lo que estoy más convencido que antes (sí es posible) de que debemos ser extremadamente cuidadosos con los efectos que tenemos en la tierra que es nuestra casa porque nunca sabemos qué extensión puede tener el impacto de nuestras acciones.
He aprendido mucho más que los estándares y procedimientos para bucear en cuevas y sé que estás enseñanzas me acompañarán en mi camino dentro y en la superficie de y la cueva.
Como me enseñó Rafa que decía David Shaw “That’s diving!”

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