Hoy buceamos aerolito otra vez. Las cuevas de la Riviera Maya son enormes laberintos que se conectan entre sí y aerolito tiene como 18 kilómetros de desarrollo (la distancia que se puede recorrer desde la entrada hasta el final de la cueva) cada día tomamos caminos diferentes y es así que tenemos que hacer navegación compleja, es decir, en lugar de llevar una sola línea continua desde la entrada hasta donde vamos ponemos un carrete primario desde la entrada de la caverna hasta la línea fija; una línea mucho más gruesa que la que llevamos que diferentes buzos se han ocupado de poner y mantener. Esta línea fija recorre grandes distancias dentro de la cueva y es la que nos conecta a la que pusimos para salir. La línea fija no llega a la caverna ni a la salida para que quienes no tienen formación en buceo en cuevas encuentren más difícil meterse sin las precauciones necesarias, pero tampoco es continua, bueno, es continua en una dirección pero no es la que tomamos o seguimos todo el tiempo si no que sobre ésta hay puntos marcados desde los que es posible “saltar” a otras líneas con carretes más pequeños que llevamos para este propósito. Hoy tomamos el primer salto y de ahí llegamos a un laminario, un espacio muy amplio en el plano horizontal pero de aproximadamente un metro de altura en que teníamos que ser extremadamente cuidadosos para evitar levantar el sedimento del fondo, que es muy volátil y puede arruinar la visibilidad con tan sólo una mala patada. Después del laminario encontramos un pasaje vertical en que la altura era cómoda pero muy angosto a lo ancho y que pasaba por una restricción menor, es decir, un pasaje angosto pero lo suficientemente amplio para pasar con todo el equipo que llevamos; para pasar por restricciones mayores es necesario usar un equipo diferente.
Después de la restricción, los pasajes siguen hacia adentro de la cueva y hay un punto donde la corriente de agua nos lleva en la dirección de viaje, lo que quiere decir que de regreso debimos nadar contra la corriente; un poco antes de eso encontramos una corriente en sentido inverso. Llamamos manantiales a las corrientes que nos sacan de la cueva y sifones a las que nos meten. El problema con los sifones es que requieren mayor esfuerzo (y por lo tanto gas) a la salida que a la entrada, situación que debemos calcular desde antes.
Estos cambios de corriente se deben a que hay otros pasajes alrededor del que recorrimos que conectan la cueva a otros cenotes. El asunto es que sobre línea permanente hay flechas de dirección que indican la salida más cercana y ya tan cerca de otras posibles entradas éstas no apuntan a nuestra salida por lo que debemos utilizar marcas sobre la línea para indicar que nuestra dirección de salida no es la de las flechas. Poco después de este cambio de sentido decidimos regresar pero ya habíamos recorrido unos 300m bajo tierra y un sifón que tuvimos que nadar en sentido contrario de regreso (por eso nunca usamos más de un tercio de la capacidad de los tanques para ingresar en la cueva) durante el recorrido pudimos ver formaciones espectaculares de cristales de calcio en las paredes y varias especies endémicas de aerolito una de ellas, una estrella roja (copidaster cavernicola) un poco más grande que mi mano llamó particularmente mi atención porque el resto de los ofiuros, esponjas y demás animales suelen ser blancos o grises ya que es inútil tener color en un ambiente al que la luz solar no llega nunca.
Trescientos metros, un sifón y una restricción menor es muy adentro de la cueva y la distancia se nota, entre otras cosas en que me puse más nervioso a medida que avanzamos.
Aún así tras un poco más de una hora regresamos a la superficie y nos preparamos para hacer las prácticas de cartografía del curso que consistieron en medir la distancia entre los puntos donde aseguramos la línea a la pared y los ángulos en que ésta avanza de uno a otro. Esta tarea es muy difícil porque estamos en el agua y a oscuras así que anotar y medir no es fácil. Ya que trate de plasmar estos datos en un croquis sabremos qué tan preciso fue nuestro trabajo, complicado además, en algunos puntos por las termoclinas y los manantiales.
El curso sigue avanzando y cada vez puedo disfrutar más lo que hago ahí adentro, que además es cada vez más adentro, pero las tareas no dejan de ser complejas y la navegación complicada.

Anuncios