Hoy 5 de julio buceé por primera vez en una cueva, aunque prácticamente permanecimos en la parte que llamamos caverna, que es donde todavía llega la luz del sol.
La cueva se llama aerolito y es maravillosa. Desde afuera sólo es un pequeño cenote lleno de agua prácticamente al ras de la apertura y con en piso cubierto de algas. Cuando llegamos había bañistas chapoteando y vimos pasar por ahí gente muy diversa con reacciones igualmente distintas hacia lo que hacemos.
Desde afuera, aún estando en el agua, es difícil darse cuenta de que ahí hay una cueva, de hecho algunos de los que pasaron por ahí nos preguntaban sobre su existencia, pero una vez que Germán puso una línea hacia la entrada pude apreciar el hueco por el que entraríamos.
El agua del cenote es tan clara que lo único que me impedía ver perfectamente el fondo fuera de la cueva eran los reflejos del sol y las olas en la superficie.
Bucear en cuevas es muy demandante porque en lugar de bajar y subir por los lugares que consideramos o donde nos agarre el momento de salir necesitamos recorrer en sentido inverso todo el camino por el que entramos. Por eso pasamos un día y medio revisando teóricamente todo lo que haríamos dentro de aerolito y practicando en tierra los procedimientos que utilizaríamos en el agua.
Hoy, 6 de julio, regresamos a aerolito y fuimos más adentro de la cueva. Nuestros objetivos eran, principalmente, practicar cómo ponemos la línea de vida que nos guía de regreso a la salida y hacer simulaciones del procedimiento para buscar un buzo que llegara a separarse del grupo y para encontrar la línea de vida si llegáramos a perderla durante de una crisis de visibilidad como las que causé con mis aletas al tratar de colocar la línea. Suena fácil asegurar una línea acomodada en un carrete de plástico a lo largo del recorrido, pero como todo allá abajo, hay innumerables consideraciones que debemos tomar para prevenir otros tantos problemas. Los ejercicios de hoy me llevaron al límite de mis capacidades y aún así mi desempeño fue realmente malo (si fuera fácil no sería necesario dedicarle 10 días a aprender los procedimientos para hacerlo con seguridad) espero que en los próximos días me vaya mejor pero, por ahora, la cantidad de actividades que necesito hacer simultáneamente y la precisión con la que debo llevarlas a cabo me es abrumadora.
Aún así logramos pasar casi una hora adentro de la cueva y avanzamos más hacia adentro de donde habíamos llegado ayer. De acuerdo a lo que me han dicho Yuri y Germán aún no he visto nada, pero lo que he visto me parece maravilloso, imponente y espectacular. Hay túneles y pasajes extensos con formaciones geológicas de formas inimaginables y la única luz que nos permite verlas, así como a las estrellas de mar y otras escasas formas de vida de aerolito, es la que llevamos en nuestras manos. El desafío es muy grande y el estrés que sentí hoy fue ofuscante pero poco a poco me desenvolveré mejor y podré conocer el interior inundado de la tierra en que vivimos, los días de entrenamiento son largos y agotadores pero las actividades que hacemos son su propia recompensa.

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