En mis despedidas, antes de emprender esta aventura, las distancias y los tiempos han sido muy erráticos. Siento que estoy a gran distancia de quienes conviven conmigo en el día a día y viven cerca de mí, pero la diferencia es menos notable en relación a quienes de por sí tengo que desplazarme para visitar. Por otro lado, seis meses parece muchísimo tiempo, pero 24 fines de semana son más fáciles de ver pasar. Mientras avanzamos por tierra hacia el Caribe puedo ver el efecto de las personas y el estado asesino sobre nuestro entorno pero no veo fronteras, sólo elementos de un paisaje que cambia pero es siempre el paisaje.
Entre las posibilidades que nos ofrecen las telecomunicaciones y las que he tenido a lo largo de mi vida, conozco y quiero a mucha gente que no vive cerca de donde realizo mis actividades diarias; es así que entiendo referencialidad de las distancias porque para quienes viven a miles de kilómetros de mí la distancia a la que nos encontramos casi no cambió mientras que quienes nos acompañábamos en el día a día sentimos intensamente esta nueva distancia no tan grande.

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