Empieza la nueva aventura con el corazón a mil por hora. Y me siento tan distinto que no entiendo cómo puede ser que todo siga tan normal. Tras tanto tiempo dedicado a todo lo demás vuelve la oportunidad de enfocarme en bucear; pienso en la irónica situación de haber aprendido a mesurar radicalmente mi emoción para aprovecharlo al máximo. Porque abajo, emocionarme con lo emocionante que es todo hace que la inmersión dure menos.
La magia de los cenotes espera.

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