Hospitalidad e intersubjetividad*

Este texto explora la interpretación de la hospitalidad desde una perspectiva intersubjetiva.

La diversidad humana es probablemente una de las más notables generadoras de extrañamiento y maravilla que he encontrado en mi vida. La combinación de intriga y desconcierto que experimento al darme cuenta de las enormes diferencias en la comprensión de lo que a simple vista parece lo mismo es una de mis sensaciones favoritas.

En este texto describiré a grandes rasgos una de estas instancias de comprensión múltiple: la forma de entender la hospitalidad desde una perspectiva que no se enfoca en la ganancia, el rédito ni la utilidad. Y sin embargo espero encontrar algunas ideas sobre porqué llevar a cabo las acciones de visitar y recibir.

Para entender la intersubjetividad en la hospitalidad tomaré como base el análisis de esta forma de interacción que propone Carlos Lenkersdorf en Filosofar en clave Tojolabal (Lenkersdorf 2002) como en el caso de la comunicación que él analiza, la hospitalidad (el acontecimiento de hospitalidad diría el autor) requiere que el accionar de dos sujetxs se complemente. No es suficiente con la acción de una sola de las partes, una ineracción entre sujetxs requiere que ambxs realicen una acción.

En el caso de la hospitalidad las acciones complementarias son visitar y recibir, que son realizadas respectivamente por huespedes y anfitrionxs. Nadie puede recibir a alguien que no llega de visita (por fortuita que la llegada pueda ser) ni puede alguien ser huésped dónde no se le recibe. Ahora bien, ser husped y visitante son condiciones temporales, dependientes de la situación específica y sólo mientras ambas partes llevan a cabo su acción correspondiente el acontecimiento de hospitalidad tiene lugar.

Como escribe Roger Magazine: The phrase “production of active subjectivity,” meanwhile, helps me to capture the specific manner in which people and their actions are intertwined: people need others to cause them to act and to perform these actions in particular subjective states. (2011:298) [La frase “producción de subjetividad activa,” mientrastanto, me ayuda a capturar la forma específica en que las personas y sis actos están entrelazadas: la gente necesita a otros que le provoquen a actuar y a realizar éstas acciones en estados subjetivos específicos].

En el caso de la hospitalidad es necesario que alguien la provoque en otras personas a partir de visitarlas y éstas personas pueden causar, la visita a partir de su invitación o la actuación como huesped de lx visitante con su hospitalidad. La intersubjetividad hospitalaria es, por lo tanto activa, la pasividad de una de las partes anula la intersubjetividad.

Ahora bien, si consideramos que el acontecimiento de hospitalidad funciona de forma intersubjetiva es posible interpretarlo para analizar algunas otras ideas y percepciones que emanan del mismo, éstas interpretaciones se vuelven particularmente interesantes cuando consideramos a sujetxs distintxs para los verbos visitar y recibir. La tabla 1 muestra algunos ejemplos de la variedad de sustantivos que pueden funcionar como sujetxs para el verbo visitar y la tabla 2 algunos para recibir.

Lxs muertxs

Visitan

(Huéspedes)

Lxs familiares

Lxs santxs

Los cerros

Lxs padrinxs

Lxs amigxs

Las vírgenes

Lxs pordioserxs

Lxs ahijadxs

Los duendes

Lxs peregrinxs

Tabla 1

Lxs Mayordomxs

Reciben

(Anfitrionxs)

Las autoridades

Lxs santxs

Las vírgenes

Lxs familias

Lxs personas

La comunidad

Lxs amigxs

Lxs padrinxs

Tabla 2

Las características particulares de cada agente determinan las circunstancias y las interacciones con las que se construye el acto de hospitalidad así, no se recibe de la misma manera a un santo que a una comadre o a una procesión. Dada la fecha y mi preferencia por el mismo, a continuación analizaré un aspecto de la hospitalidad de la que fui partícipe en día de muertos en San Miguel Tecuanipa.

En el día de muertos, estxs visitan las casas de familiares cercanos que ponen, para recibirlxs, una ofrenda (que causa la visita, también, de antropologxs como yo). La visita de lxs muertxs tiene características especiales que pueden entenderse como respuestas a la dificultad para interactuar con ellxs. Entre estas características cabe mencionar que se les recibe en la tranquera del terrreno y desde allí se les conduce a la ofrenda trazando un camino de pétalos de flor de cempasúchil (Targetes erecta) y agua bendita y acompañadxs de copal y velas.

Ya instaladxs en la habitación de la ofrenda, se les ofrecen diferentes alimentos y bebidas como frutas, verduras cocidas, pan, mole, cerveza, tequila, agua, refresco y cubas. Éstxs muertxs visitantes permanecen en las casas de sus familiares por un día y una noche, tras los cuales se les encamina de manera similar a como se les recibió y se les preparan itacates con los alimentos ofrecidos y velas.

Considero particularmente interesante analizar, del caso de lxs muertxs como huéspedes la imposibilidad que tienen éstxs de iniciar la cadena de acciones complementarias y cómo, al mismo tiempo puede considerarse que ellxs la inician. Por un lado la llegada de lxs muertxs a la tranquera de la casa causa la recepción de lxs mismxs en ésta y la serie de acciones de hospitalidad que ésta desencadena hasta que se les despide al día siguiente. Pero por otro lado lxs muertxs mismxs no pueden provocar su recepción por aquellxs que no deciden recibirlxs más que a partir de la subjetividad de lxs anfitrionxs renuentxs.

Lxs muertxs no pueden interactuar directamente con quienes debieran recibirlxs en sus casas y por ello, si no reciben hospitalidad no tienen muchos recursos a su disposición para demandarla. Cuando pregunté ¿Qué pasa si no hacen ofrenda? A una señora de la comunidad que tuvo la amabilidad de permitirme ver la que había puesto ella, me contestó con una historia (respuesta que he encontrado varias veces a preguntas torpes como es el caso).

Antes de día de muertos, una hija que vivía con su papá le pidió dinero para ir al mercado a comprar las cosas para hacer ofrenda aunque fuera para su mamá y el señor le dijo que no tenía nada, así que no le podía dar. Cuando fue el momento de hacer la ofrenda, la hija le dijo que necesitaba comprar el pan y las ceras y el señor le dijo que pusiera ocote en vez de velas y que utilizara un excremento seco de vaca en lugar del pan. Y la hija se puso muy triste pero no pudo hacer nada, así que hizo lo que le dijo su papá. El día siguiente en la tarde, el señor se puso las lagañas de los perros en los ojos para ver si era cierto lo del día de muertos y, en el camino al cementerio, vio como se iban los muertos con sus itacates bien contentos, con panes y mole y alumbrándose con las ceras. También vio que estaba su esposa muy triste y, como los muertos se llevan todo lo que uno les da, llevaba en la mano las varitas de ocote y el excremento de vaca. El señor se puso muy triste de ver pasar a su esposa así. Por eso, para desde el otro año el señor ya le da a su hija lo que necesita para poner una de las mejores ofrendas.

Quiero ofrecer una interpretación de esta historia que, como planteé al inicio, pone en duda la idea de que las interacciones hospitalarias partan de una lógica egocéntrica de beneficio personal. Desde la perspectiva utilitaria, un acontecimiento de hospitalidad debe entenderse como un intercambio, es decir, a cambio de la hospitalidad ofrecida, el anfitrión o la anfitriona recibirían una ganancia personal, sea material, la posibilidad de llevar a cabo una visita en el futuro o una ganancia social como mejoría de su status. En última instancia ésta hospitalidad podría traducirse en el favor de una entidad de poderes sobrenaturales o, por lo menos en que la misma no tome represalias.

El caso del señor incrédulo no cumple con ésta regla pues, de hecho, el señor y su hija fallan con todo éxito en la recepción de su esposa/madre muerta y es hasta que el señor presencia las consecuencias de su falla que escarmienta por sí mismo y cambia su forma de actuar. Además, la única consecuencia que sufre es la empatía con su esposa que fue mal recibida, es decir que la única consecuencia de su acción fuera de lo que el código social indica es subjetiva y personal.

Para entender acontecimientos intersubjetivos debemos considerar que sus consecuencias son subjetivas y sus motivaciones personales, pues involucran a la gente de forma subjetiva y a nivel personal.

Bibliografía citada:
Lenkersdorf, Carlos
2002 Filosofar en clave tojolabal. México: Miguel Angel Porrúa.
Magazine, Roger
2011 “We All Put on the Fiesta Together”: Interdependence and the Production of   Active Subjectivity through Cargos in a Highland Mexican Village. The Journal of Latin American and Caribbean Anthropology 16(2): 296–314.

*Ponencia presentada en el simposio “La persona interdependiente como categoría analítica en el estudio de los pueblos mesoamericanos” del Congreso Internacional Los Pueblos Indígenas de América Latina.

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