Me voy a esta comunidad a las faldas del volcán Popocatépetl porque quiero hacerme una idea propia de lo que implica visitar y ser visitado dada la forma de convivir que he encontrado ahí. Cada vez que voy de visita, aprendo a comportarme como tal y las primeras veces que fui, sentía que me portaba mal porque no sabía qué esperaban mis anfitriones que hiciera. Un momento muy importante, que me ayudó a entender que no entendía, fue que tuve la oportunidad de ver a varias familias recibir a sus muertos el 1ero de noviembre y que algunas personas me explicaron, en ese contexto, cómo se debían comportar ellos y cómo los  muertos dada esta visita. Así entendí que el concepto de visitar, y otros como propiedad, hogar, hospitalidad, huesped y anfitrión quieren decir cosas diferentes para mí y para quienes me lo explicaban. Espero que mi próxima visita (y mi estancia allá por unos meses el próximo año) me ayuden a ir más allá de la conciencia de mi incomprensión y que, cuando regrese a la ciudad, pueda explicarle a otra gente lo que aprendí. Creo, también que la idea de hacer una tesis sobre el tema es la manera en que la comunidad académica espera que explique el efecto de mi estancia en la comunidad.
Tengo que escribir una tesis sobre lo que haga en la comunidad y, antes de ella, un proyecto de tesis, así que aparecerán, mezcladas en la narrativa, alusiones a las teorías que utilizaré y que criticaré. Por ejemplo, Marcel Mauss escribió el ensayo sobre el don y no estoy seguro de que lo que he experimentado tenga el sentido que le dio Mauss; creo, más bien, que algunos académicos contemporáneos como Roger Magazine, Eduardo Viveiros de Castro y Pedro Pitarch proponen una nueva forma de pensar sobre lo que vivimos y la forma en que entendemos lo que hacen los otros que puede ayudarme más a pasar de la incomprensión contemplativa a la reinterpretación de lo vivido.

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